Las 3 afirmaciones que debe cumplir una decisión para ser acertada

¿cuántas veces, después de haber tomado una decisión no te acabas de sentir a gusto con ella? 

No sabrías decir qué es lo que no encaja, pero “algo” te genera insatisfacción.

En esta cápsula tienes unas sencillas pautas para evaluar si una decisión determinada tiene los ingredientes necesarios para ser una buena decisión, una decisión acertada. Pautas para dirigir tu análisis y tu observación para mejorar la decisión que quiere tomar.

Son muchas las razones por las que puedes sentirte insatisfecho, pero siempre tienen que ver con un enfoque parcial o interesado, probablemente inconsciente, ante el cual la consciencia advierte.

Para evitarlo, haz el siguiente ejercicio. Ante toda decisión has de poder pronunciar, sin dudas, estas tres afirmaciones:

Es bueno para mí. No debes tomar una decisión que te perjudique. Si este es el caso, analiza qué te hace tomar esa decisión y que le falta o sobra para que no te perjudique. Puede estar actuando el miedo, tu zona de confort, la sumisión, la no aceptación de como eres, la cultura que te han impuesto, y otras muchas cosas. No importa conocer la causa. Si te perjudica no lo hagas y busca otra solución.

Es bueno para las personas involucradas. Si tu decisión perjudica a terceros, es que no has tenido en cuenta sus necesidades. Normalmente es tu ego el que te impide ponerte en su lugar y comprenderlas; aunque también podría ser el miedo, la envidia y otras muchas causas. La causa no es lo importante. Lo importante es volver a preguntarte ¿Qué le falta o sobra a tu decisión para no perjudicar a las personas involucradas?

Es bueno para el resto. Aparte de ti y de aquellas personas directamente relacionadas con la situación; tu decisión puede afectar indirectamente a otras personas que no participan. No se trata de salvar al mundo, simplemente de tener en cuenta efectos colaterales o demorados en el tiempo como consecuencia de la decisión.

Si no puedes afirmar estas tres cosas,  no es una buena decisión. No la tomes. Si lo haces, te generará insatisfacción y probablemente, con el tiempo, empeoraran las cosas, habrás hecho lo que se suele llamar una  “huida hacia adelante”.

El mejor consejo que puedo darte es que te tomes más tiempo y distraigas tu mente. Busca un lugar tranquilo, da un paseo, ve al gimnasio, toma una sauna o ve de compras. Haz cualquier actividad que libere tu mente de la presión de tener que tomar una decisión. Relaja tu mente distrayéndola con otras cosas y déjala hallar por sí misma la solución.

Pruébalo y te sorprenderá  lo que tu mente es capaz de hacer, cuando no hace nada...

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